| En el corazón
de la reserva de Urdaibai nos sorprende la espectacular
belleza de esta torre neogótica de piedra caliza
y mármoles de Ereño. Dicha construcción
ha guardado el mismo terreno desde el siglo XIII, aunque
su fisonomía actual se la deba a los arquitectos
franceses Couverchef y Ancelet quienes, en agradecimiento
al nombramiento como vizcaíno originario del
hijo de María Eugenia de Montijo y Napoleón
III, lo reconstruyeron en 1856.
En la actualidad el Castillo de Arteaga ofrece la opción
de alojarse en cualquiera de sus catorce exquisitas
habitaciones y de disfrutar de una inolvidable velada
gastronómica en un entorno que se ha esmerado
en respetar sus características originarias.
Cada habitación es diferente y especial, tanto
por su decoración y comodidades como por las
vistas que la rodean. Pero en la mesa no es menor el
trato concedido a todos los detalles, ofreciendo al
cliente la posibilidad de confeccionar cada menú
combinando cuatro cartas diferentes inspiradas en los
elementos fundamentales del enclave: los asados de la
casa, la tradición vizcaína, la vida de
palacio y la creatividad.
En definitiva, un lugar que consigue transmitir el homenaje
que una emperatriz francesa, María Eugenia de
Montijo, quiso ofrecer a un pueblo: Gautegiz-Arteaga.
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